Remanentes de la Hendidura Branquial (Branchial Cleft Remnants)

¿Qué es un remanente de la hendidura branquial?

Un remanente de la hendidura branquial es una anomalía del desarrollo que ocurre en el cuello de su hijo, usualmente a un lado del cuello por encima de la clavícula. Sucede durante la fase temprana del desarrollo embrionario, cuando el tejido que conforma el cuello y la garganta no crece adecuadamente en conjunto.

Pueden ser quistes, senos, o fístulas. 

  • Los quistes son bultos llenos de líquido debajo de la piel. 
  • Los senos son pequeños pasajes que pueden tener una abertura a través de la piel o por la parte posterior de la boca. 
  • Una fistula es cuando hay comunicación entre una pequeña abertura en la piel y otra en la parte posterior de la boca.
Hay tres clases de quistes y senos de la hendidura branquial. El tipo más común (cerca al 90%) es el segundo quiste de la hendidura branquial que se encuentra en la parte baja del cuello entre el músculo grande del cuello, el esternocleidomastoideo, y la tráquea. Estos están relacionados con el desarrollo de las amígdalas. Los quistes o senos de la primera y tercera hendidura branquial son mucho menos comunes; pueden tener aberturas debajo de la mandíbula y en la pared del pecho debajo de la clavícula, respectivamente. Aunque la abertura exterior es pequeña, muchas veces el tracto corre entre vasos sanguíneos y nervios del cuello hacia la parte posterior de la boca o el oído.

Síntomas:

El médico del niño a menudo puede hacer un diagnóstico luego de un minucioso examen físico. Otros indicadores son infección previa o secreción (frecuentemente de saliva) por las pequeñas aberturas en el cuello así como también hinchazón aguda o crónica del cuello. El médico quizás le ordene una ecografía del cuello. En algunos casos una endoscopia u otros estudios pueden ser indicados para ayudar a confirmar el diagnóstico.

¿Cuál es el tratamiento para las anomalías de la hendidura branquial?

Una infección es el indicio principal para realizar una extirpación. Un quiste de la hendidura branquial puede ser infectado cuando el niño presenta dolor de garganta, gripe o infección de oído. El quiste está ubicado en el cuello cerca de una amplia fuente de nódulos linfáticos que monitorean todas las infecciones en las áreas del cuello y la cabeza. Una vez que el quiste de la hendidura branquial se infecta, podría empezar a secretar un líquido amarillo y espeso. La piel que cubre el quiste también podría enrojecer e hincharse. El tratamiento para los quistes infectados consiste en antibióticos orales y compresas tibias. En ocasiones los quistes deben abrirse y drenarse. Si hay problemas persistentes de infección o secreción los quistes deben extirparse quirúrgicamente. No se realizará una extirpación del quiste ni tracto durante un periodo de infección aguda debido a la inflamación del tejido en el área. Si su hijo padece de secreción crónica sin señales de infección, también se recomienda la extirpación quirúrgica porque existe un riesgo futuro de que ésta se produzca. Durante esta operación se realiza una extirpación completa de los remanentes de la hendidura branquial.

¿Qué sucederá en el hospital?

La operación suele hacerse de modo ambulatorio y bajo anestesia general. La cirugía se realiza a través de una incisión elíptica en la piel que rodea el quiste de la hendidura branquial. En ese momento se lleva el quiste o seno hacia arriba, evitando los nervios y vasos sanguíneos. Algunas veces es necesario hacer otra incisión, más arriba (también llamada “incisión escalonada”), para poder extirpar totalmente el quiste, esto depende de lo extendido que esté. Muchas veces no es posible determinar antes de la cirugía si esto es necesario. La infección y sangrado son riesgos quirúrgicos menores. La recurrencia del quiste no es común, pero puede suceder. El cirujano hablará con usted cuando la cirugía de su hijo termine. El niño irá a la sala de recuperación (también conocida como la Unidad de Cuidados Posteriores a la Anestesia o PACU, por sus siglas en inglés) para esperar que pasen los efectos de la anestesia.

Después de la cirugía el niño podría tener los siguientes síntomas: 

  • Dolor, molestia e hinchazón cerca al área de la incisión quirúrgica. 
  • Náuseas y vómitos (debido a la anestesia general, medicamentos para el dolor y cirugía) 
  • Dolor de garganta (causado por un tubo colocado en la tráquea para asistir con la respiración durante la cirugía) 
  • Agitación o falta de sueño, con posibles mareos, especialmente al levantarse de la cama por primera vez. 
Después de que despierte el niño, se le darán líquidos transparentes como agua, ginger ale, jugo de manzana y paletas de agua.

¿Cuándo le darán de alta a mi hijo?

Usualmente, una vez el niño esté despierto, pueda tolerar algo de comida y el dolor esté bajo control, es posible que le den el alta del PACU. La operación generalmente se hace ambulatoriamente, pero a veces es necesario pasar una noche en el hospital en caso de que se opere muy adentro del cuello.

¿Cómo será la recuperación de mi hijo?

Su hijo no debe hacer ejercicio ni actividades extenuantes durante cinco a siete días después de la cirugía. Las curitas o steri-strips deben permanecer en su lugar por lo menos 10 días después de la cirugía. Se le darán instrucciones para hacer el seguimiento dentro de una o dos semanas en la clínica de cirugía pediátrica. Usualmente el Tylenol sin receta es suficiente para controlar el dolor adecuadamente.

¿De qué debo estar pendiente después de la operación?

Durante los primeros días y semana después de la cirugía es importante observar si nota algún síntoma de infección como fiebre, enrojecimiento o hinchazón en el área quirúrgica. La recurrencia del quiste o seno es posible, después de meses y hasta años, y es más común cuando la operación se lleva a cabo durante una infección activa, cuando es más difícil la extirpación total del quiste.